El nivel de dependencia energética de España ha aumentado en los últimos años. El 74,3% de la energía consumida en España en 2001 procedió de terceros países, cuando en 1996 la cifra era del 70,1% y en 1991 de apenas el 64,9%, según los últimos datos de la oficina de estadísticas de la UE (Eurostat).
El producto del que mas dependencia sufrimos es el petróleo, Durante los últimos 10 años, el consumo del petróelo en España ha crecido un 3.5% en términos medios anuales, un ritmo más alto que la tasa mundial (1.8%), en España el 57% de la energia que consumimos proviene de los productos petrolíferos, y nuestra produccion propia es insignificante.
Algo parecido pasa con el gas natural, el 96,5% del consumido en España en 2001 fue comprado en el extranjero, cifra parecida a la del año 1996 (96,2%), pero muy por encima de la que se registraba en 1991 (78,5%). La cantidad producida en España no tiene nada de importancia comparada con la que consumimos, de los 368.466 GWh importados, casi la mitad proceden de Argelia (47,2%), siguiéndole en términos de volumen Nigeria (16,9%), Qatar (13,8%), Noruega (6,9%), Omán (5,2%), Egipto (4,8%) y Libia (2,1%), todos son países situados en áreas geopolíticas inestables, con una elevada exposición a posibles problemas políticos o religiosos.
Esta gran dependencia del exterior abre el debate sobre las centrales nucleares ya que se reduciría el nivel de dependencia del exterior y contribuiríamos a la disminución del efecto invernadero, en España solo hay 8 pero producen el 18% de la energía eléctrica. El gran problema es la opinión pública, aparte de los altísimos costes que supondrían construir el número suficiente de centrales como para dejar que tener que depender del exterior.
Las centrales térmicas son las que mas presencia y por tanto más energia proporcionan a España, pero conllevan una serie de problemas, uso de combustibles fósiles genera emisiones de gases de efecto invernadero y de lluvia ácida a la atmósfera, junto a partículas volantes (en el caso del carbón) que pueden contener metales pesados. Al ser los combustibles fósiles una fuente de energía finita, su uso está limitado a la duración de las reservas y/o su rentabilidad económica. Afectan negativamente a los ecosistemas fluviales debido a los vertidos de agua caliente en estos y su rendimiento (en muchos casos) es bajo (comparado con el rendimiento ideal), a pesar de haberse realizado grandes mejoras en la eficiencia (un 30-40% de la energía liberada en la combustión se convierte en electricidad, de media).
Y por último lo que se supone seria la perfección, poder autoabastecer España con las energías renovables, aun así España es referente mundial en lo que se refiere a energías renovables.
El consumo de energías renovables aumentó en un 12% respecto a 2005 en lo que se refiere a consumos totales, y un 9% respecto a los finales, debido sobre todo al incremento de un 35% de la producción hidráulica, y de la mayor oferta de biocarburantes. Así, las renovables cubrieron el 6,8% del consumo total de energía primaria (frente al 5,9% del año anterior).
En la energía hidráulica existe una tradición tecnológica tanto en obra civil como en equipos y sistemas. No se prevé un aumento significativo del parque hidráulico español, aunque existe un amplio margen para la modernización, mejora de rendimientos y alargue de la vida de las actuales centrales. La energía hidráulica es cuantitativamente, la más importante dentro de las energías renovables.
En cuanto a energía eolica en España en 2006 tenía instalada una capacidad de energía eólica de 11.615 MW, siendo así el segundo país en el mundo en cuanto a producción, junto con Estados Unidos, y sólo por detrás de Alemania.En 2005, el Gobierno de España aprobó una nueva ley nacional con el objetivo de llegar a los 20.000 MW de producción en 2012.
El resto energías renovables (solar, mareomotriz, biomasa) todavía no tienen demasiada relevancia en el conjunto español, pero se prevé mejorar en un futuro relativamente cercano.