Muchos cascos históricos de multitud de pueblos y ciudades de España tienen problemas graves de despoblamiento y amenaza de ruina. Los problemas son mas agudos en las zonas rurales de las regiones que han sufrido emigración, pero también se producen en zonas de fuerte pujanza económica.
Las razones de la ruina son múltiples, y la primera es la emigración, que deja los campos deshabitados y algunos barrios de las ciudades semivacíos, hasta el punto de que la seguridad decrece, la convivencia se convierte en soledad y los servicios resultan poco rentables para las empresas privadas, con lo que el círculo vicioso del despoblamiento se estrecha.
La segunda razón es el envejecimiento. Con alta proporción de personas mayores, el mantenimiento del patrimonio arquitectónico privado se hace muy difícil, porque los ancianos no pueden acometer por sí mismos muchas tareas de mantenimiento ni sufragarlas a precio de mercado.
En tercer lugar, la tecnología y los estilos de vida: el tráfico rodado, los sistemas de elevación, los servicios electrónicos y de comunicación.
La cuarta causa es el exceso de proteccionismo que entra en colisión con la necesidad de los habitantes de adaptarse a la vida contemporánea.
Si el tejido social que da vida a calles y edificios no se conserva, los cascos históricos sobreviven como parques temáticos o museos al aire libre( musealización), visitables en horario laboral y apuntalados por la actividad de las instituciones que los han restaurado, pero les falta la vida de la gente corriente, lo que diferencia un espacio de exhibición de un lugar vivido.